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El compromiso de trabajadores de CMP por enseñar a leer con el programa Alfadeca

9 de noviembre de 2021
El compromiso de trabajadores de CMP por enseñar a leer con el programa Alfadeca

Uno de los principales focos de Compañía Minera del Pacífico (CMP) es crear una minería diferente a través del crecimiento compartido. En esta línea, la empresa ha propiciado una serie de espacios de fomento lector, tales como eventos cuentacuentos, bibliotecas en sus clubes deportivos y entrega de libros a familias de sus trabajadores y colaboradores. Estas y otras acciones derivaron en la externalización de su promoción de la lectura hacia los territorios de los cuales forma parte.

Fue así como en 2020, CMP hizo una alianza con la fundación Sara Raier de Rassmuss (FSRR) y el Servicio Local de Educación Pública (SLEP) Huasco, para llevar el reconocido programa de lectoescritura, Alfadeca, a escuelas de las regiones de Atacama y Coquimbo. Específicamente a los establecimientos Mireya Zuleta y José Miguel Carrera de Huasco, Alejandro Noemí Huerta de Freirina y Pedro Pablo Muñoz de La Higuera.

Para reforzar aún más los esfuerzos de la FSRR, la compañía implementó el programa Voluntariado Corporativo, a través del cual sus trabajadores acompañan y guían a alumnos y alumnas de las mencionadas escuelas. "Los resultados de este proyecto nos tienen muy felices. Hemos podido complementar nuestro interés de promover e implementar iniciativas para desarrollar competencias clave en la enseñanza básica, como es la lectoescritura, con una acción concreta en beneficio de la comunidad. Tenemos el propósito de crear una minería diferente para el desarrollo sostenible del territorio y de su gente y con estas acciones vamos en esa dirección. Adicionalmente, estamos robusteciendo esta alianza entre la FSRR, el SLEP Huasco, la municipalidad de La Higuera, las escuelas, los padres y apoderados", subraya Claudio Castro Zárate, superintendente de Desarrollo Social y Humano de CMP.

El fomento lector se inició a principios de este año, convocando a cerca de 13 voluntarios que fueron asignados a estudiantes de los sectores de Huasco, Freirina y La Higuera. Estas personas se conectaron con las familias de los niños y las niñas que necesitaban más apoyo y acompañamiento en su proceso de aprendizaje, luego de un análisis entre sus profesoras y la mentora de Alfadeca. Actualmente, 11 trabajadores de la compañía continúan conectándose de forma semanal con los alumnos y repasando en conjunto los avances del programa.

"Para mí ha sido una experiencia muy gratificante y hermosa. Ver que logras terminar una sesión cumpliendo el objetivo de aprendizaje que te planteaste junto con el alumno y que además puso atención y aprendió, es un bálsamo al corazón", afirma Ana María Gómez, trabajadora de CMP que forma parte del equipo de voluntariado. Para ella esta actividad ha significado un descubrimiento, ya que es la primera vez que participa en un proyecto que involucra un acompañamiento por varias semanas. Hoy su relación con Demian Gálvez, de la Escuela Pedro Pablo Muñoz de La Higuera, se ha consolidado y pasado de una tímida mirada por la cámara de su celular -por parte del alumno- a saludar con entusiasmo y conectarse todos los sábados por la mañana para seguir aprendiendo.

Una experiencia similar comparte David Valdés, instrumentista M2 de CMP, quien ingresó al voluntariado por dos motivaciones "ser gestor de cambio y entregar lo más valioso y simple que tenemos, nuestro tiempo. Y segundo, reconocer que la lectura es la principal herramienta que todo ser humano tiene para su intelecto y desarrollo personal integral", dice. Estas llevaron a David a tener una estrecha relación con Jorge González y su familia. "Con Jorgito nos conectamos vía Meet, ahí le comparto el libro de Alfadeca y le voy haciendo preguntas respecto a los contenidos. También le escribo en Paint, porque así va visualizando en línea la escritura. También le leo unos libros de dinosaurios, los cuales le hice llegar a su hogar. Por lo tanto, está vivenciando los libros en sus manos mientras leo", agrega.

"Impulsar espacios de fomento lector es clave para que el proceso de enseñanza y aprendizaje tenga resultados exitosos. Contar no solo con el apoyo de CMP para llegar a nuevos territorios, como son las regiones de Atacama y Coquimbo, sino también que generen un voluntariado que refuerce los aprendizajes de los estudiantes en las escuelas, especialmente con aquellas familias y estudiantes que más lo necesitas es poderoso. Esto nos demuestra que es posible involucrarnos y como sociedad hacernos cargo de una problemática que cada año deja a más de 158 mil estudiantes sin las competencias necesarias para poder aprender a leer", destaca Ricardo H.C. Evangelista, director ejecutivo de la FSRR.

Para Paula Sepúlveda, jefa de Compras de CMP esta experiencia también ha tenido significancia en su vida. "Me conecté con el programa de fomento lector porque primero, hace tiempo había querido estar en un voluntariado y lo segundo, porque desde pequeña me costaba mucho poder leer y entender lo que leía. Le tomé el peso y hoy más que nunca con la pandemia hay muchos que necesitan de ese apoyo porque es un proceso complejo y qué mejor apoyarlos con media hora a la semana de trabajo", menciona sobre su experiencia con Christopher Lillo, con quien ya lleva 11 sesiones y experimentado grandes avances en su aprendizaje. "Trabajamos la motivación, es un niño adorable y tiene una familia muy comprometida con su aprendizaje. Hay veces en que llega a avanzar cinco pasos en la lectura de palabras", afirma.

Por su parte Makarena Sepúlveda, madre de Christopher, destaca la colaboración de Paula y los progresos que su hijo ha tenido con esta iniciativa. "Nos llama semanalmente y en cada sesión ella es muy motivada y entretenida. Como familia hemos visto que mi hijo ha tenido un gran avance, aprendiendo a leer de forma más fluida. Para nosotros es un gran progreso, considerando que estas instancias se han hecho de manera online y aun así tienen buenos resultados. Estamos tremendamente agradecidos por las herramientas que nos ha entregado", comenta la apoderada.

Los tres voluntarios de esta iniciativa destacan el impacto que tiene participar de ella, destacando el retorno emocional y por sobre todo el avance que deja entregar una hora semanal apoyando a estudiantes en su proceso de aprendizaje. "Creo que la trascendencia nuestra como voluntario puede ser un plus para motivar a los niños y poder generar en ellos ese hábito de lectura que lamentablemente en nuestro país no es tan común. Existen tantos mundos como libros existentes, con los que pueden desarrollar la imaginación, creer y crear", finaliza David Valdés.